En una entrevista publicada en Redacción Médica analizo la evolución del modelo hospitalista en España y Europa, así como algunos de los cambios que considero necesarios para avanzar hacia una atención más integrada y coordinada.
España ha dado pasos importantes en este ámbito, especialmente a través de la asistencia compartida y el trabajo conjunto entre diferentes profesionales. Países del sur de Europa, como Portugal o Italia, también han avanzado hacia modelos con una visión global e integradora de la atención hospitalaria.
Explico cómo esta evolución presenta diferencias importantes dentro del propio continente. Los sistemas sanitarios con una mayor fragmentación y subespecialización encuentran más dificultades para desarrollar modelos integrados, mientras que entornos con una visión más generalista y transversal de la atención al paciente evolucionan hacia modelos de hospitalismo y asistencia compartida o co-management. El hospitalismo no supone abandonar la tradición de la Medicina Interna, sino desarrollar su capacidad integradora para responder a la complejidad del hospital actual. Por otro lado, la asistencia compartida permite que distintos especialistas asuman una responsabilidad coordinada alrededor del paciente; se trata de construir procesos asistenciales en los que estén claras las responsabilidades y los objetivos, y se compartan las decisiones.
Otra de las posibilidades que planteo es el desarrollo de unidades multidisciplinares de cuidados intermedios, basadas en esta corresponsabilidad, que permitan responder mejor a la complejidad clínica y social y ofrecer una atención menos fragmentada.

Mi participación en el 22º Congreso Europeo de Medicina Interna (ECIM 2024), celebrado en Estambul, también permitió compartir experiencias sobre algunos de los retos que están transformando la asistencia hospitalaria: desde la prevención y el cuidado de los profesionales hasta la telemedicina, la inteligencia artificial y la necesidad de adaptar nuestras organizaciones a una sociedad en constante cambio.
Uno de los aspectos que considero fundamentales es la formación de las nuevas generaciones de profesionales. Junto a la preparación científicotécnica necesitamos adquirir competencias relacionadas con el liderazgo, el trabajo en equipo, la calidad, la seguridad, la gestión del cambio y la capacidad de diseñar y liderar estrategias dentro de las organizaciones sanitarias.
La experiencia de Estados Unidos, donde la medicina hospitalista cuenta con una trayectoria más amplia, nos recuerda que el conocimiento clínico, aunque imprescindible, no basta por sí solo. Necesitamos formar profesionales en liderazgo, trabajo en equipo, calidad, seguridad del paciente, comunicación y gestión del cambio. Y necesitamos instituciones que respalden estos modelos con estrategia, recursos y evaluación de resultados.
La complejidad clínica y social a la que nos enfrentamos exige integración. Y la integración requiere profesionales capaces de liderar el cambio, teniendo en cuenta las necesidades y preferencias de las personas, tanto pacientes y como profesionales.
Puedes leer la entrevista completa en Redacción Médica, publicada el 31 de mayo de 2024.




