En esta entrevista publicada en La Razón explico qué sabemos actualmente sobre la vitamina C y su relación con el resfriado común, además de aclarar algunas dudas frecuentes sobre su consumo y el uso de suplementos.
La vitamina C cumple funciones importantes en nuestro organismo. Actúa como antioxidante, participa en la síntesis de colágeno y otras sustancias esenciales y contribuye al correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Sin embargo, que un nutriente sea necesario no significa que tomar cantidades adicionales prevenga una enfermedad. En la población general, la suplementación regular con vitamina C no ha demostrado prevenir los resfriados. La evidencia disponible indica que puede acortar ligeramente la duración del resfriado común cuando se consume de manera regular. En personas sometidas a esfuerzos físicos extremos se han observado efectos preventivos en determinados estudios, pero no podemos trasladar esos resultados a toda la población.
Otro aspecto que considero importante es recordar que la mayoría de las personas puede cubrir sus necesidades con una alimentación variada, que es la mejor fuente de vitamina C. Frutas y verduras como el pimiento rojo, el kiwi, los cítricos, las fresas, el brócoli o las verduras de hoja verde permiten cubrir habitualmente las necesidades diarias.

Los suplementos pueden ser útiles en casos de deficiencia, bajo consumo dietético o determinadas situaciones clínicas, pero no deberían utilizarse de forma rutinaria en personas sanas y bien nutridas. Además, las dosis elevadas pueden provocar molestias gastrointestinales y aumentar el riesgo de cálculos renales en personas predispuestas. La prevención también consiste en distinguir qué medidas aportan beneficios reales.
En la entrevista abordo también las cantidades recomendadas, los alimentos con mayor contenido en vitamina C y las precauciones que conviene tener en cuenta.
Puedes leer la entrevista completa en La Razón, publicada el 19 de diciembre de 2025.




